Vivero colaborador
Vivero La Retama
Nos encargan láminas de especies autóctonas para colgar junto a las macetas. Cada temporada piden dos o tres variedades nuevas según lo que florece en el invernadero.
El taller no funciona solo. Tiendas de plantas, floristerías de barrio, editoriales pequeñas y parejas que preparan una boda pasan por aquí cada temporada. Estas son algunas de las colaboraciones que sostienen el ritmo de trabajo.
Vivero colaborador
Nos encargan láminas de especies autóctonas para colgar junto a las macetas. Cada temporada piden dos o tres variedades nuevas según lo que florece en el invernadero.
Floristería
Trabajamos juntos las tarjetas de felicitación que acompañan sus ramos. Ellos eligen el motivo, nosotros serigrafiamos en tandas cortas y reponemos cuando se agotan.
Editorial
Ilustramos portadas y separatas para sus libros de naturaleza. El proceso es lento: bocetos a lápiz, revisiones con la editora y entintado final antes de escanear.
Bodas y eventos
Parejas que quieren un detalle dibujado para su enlace: una rama concreta, el árbol del jardín donde se celebran. Se atiende por correo y se cierra el plazo antes de empezar.
Concept store
Venden nuestros cuadernos cosidos junto a sus macetas de cerámica. Nos piden reposiciones pequeñas y etiquetas con su nombre, que cosemos a mano en la cubierta.
Museo local
Preparamos un set de tarjetas para su tienda con las plantas del jardín histórico. La colección se revisa cada dos años para mantener las especies correctas.
Somos un equipo pequeño. Trabajamos por tareas dentro del mismo espacio, con las mesas siempre a medio recoger y los bocetos colgados donde queda un clavo libre.
Maria T. Marx reúne dibujo, entintado, encuadernación y atención de encargos bajo un mismo techo. No hay cadena de montaje: cada pieza pasa por pocas manos y se revisa antes de salir. Trabajamos despacio porque el papel de algodón no perdona las prisas, y porque una línea mal entintada se nota durante años.
El tono del estudio es sereno y preciso. Preferimos decir cuánto tarda algo antes que prometer lo que no podemos cumplir. Si un encargo no encaja con nuestro oficio, lo decimos y proponemos otra cosa.
Los bocetos a lápiz parten de observación directa: una rama, un fruto, una hoja recogida en el jardín. Se corrigen varias veces antes de pasar a tinta.
El entintado se hace con rotuladores de archivo y se revisa línea a línea. Aquí se decide el volumen de las hojas y la tensión del trazo.
La costura de cuadernos y el forrado en tela se hacen a mano, cosido a cosido. Cada lomo se abre y se cierra antes de darlo por bueno.
Las tarjetas se imprimen en tandas cortas, con variaciones propias del gesto manual. Los encargos para bodas, tiendas de plantas y editoriales se atienden por correo.
Ilustramos para quien valora el papel bien elegido: personas que enmarcan una lámina y la dejan años en la pared, tiendas de plantas que quieren una etiqueta dibujada a mano, parejas que buscan papelería de boda sin plantilla, y proyectos editoriales que necesitan una ilustración botánica coherente con su libro.
Sin prisa y sin adornos. Explicamos qué se puede hacer, cuánto se tarda y qué no vamos a forzar. Si algo requiere más sesiones de las previstas, lo contamos antes de empezar, no después.
Puedes escribirnos a info@mariatmarx.com o llamarnos al 900-25-7274. El taller está en Avinguda Rayan, 54, 1º E, 26485, As Delagarza Medio.
No hubo un plan cerrado desde el principio. Cada etapa trajo una tarea nueva y una persona que se hizo cargo de ella.
2016
Maria empieza dibujando ramas y hojas en un cuaderno de campo, sin intención de vender nada. Ese cuaderno se convierte en el archivo de referencia que todavía hoy se consulta antes de entintar.
2018
Se suma una segunda mano al taller para entintar con rotuladores de archivo. Aparecen las primeras láminas sueltas y la costumbre de revisar la línea antes de pasar a impresión.
2020
El taller incorpora la costura de cuadernos y el forrado en tela. Se trabaja cosido a cosido, con hilo encerado, y cada pieza pasa por una revisión de lomo y apertura antes de guardarse.
2022
Las tarjetas de felicitación se imprimen a mano en series pequeñas. El gesto manual deja variaciones entre unidades, algo que se asume como parte del resultado y no como un defecto.
2024
Empiezan a llegar pedidos personalizados de floristerías, viveros y proyectos editoriales. Cada encargo se atiende por correo, con una estimación de plazo antes de confirmar nada.
Hoy
El taller sigue siendo reducido: dibujo, entintado, encuadernación y atención de encargos repartidos entre pocas personas. El ritmo es tranquilo y el criterio no ha cambiado desde el primer cuaderno.
Maria T. Marx nació de una idea sencilla: dibujar despacio lo que crece alrededor y dejar que ese tiempo quede en el papel. No buscamos producir mucho, sino producir bien. Cada cuaderno, cada lámina y cada tarjeta pasan por las mismas manos antes de salir del estudio.
Todo empieza con una rama, una hoja o una flor recogida en el campo o en una maceta de casa. Antes de trazar la primera línea, miramos cómo se dobla el tallo y cómo cae la luz. Ese rato de observación es lo que después se nota en el trazo.
Entintamos con rotuladores de archivo, cosemos los cuadernos a mano y serigrafiamos en tandas cortas. Eso significa plazos más largos y pequeñas variaciones entre piezas. Nos parece justo: son la huella de un trabajo hecho por personas, no por una máquina.
Elegimos papel de algodón, tintas pigmentadas y telas teñidas en tonos apagados porque queremos que una lámina siga igual dentro de veinte años. Si un material no nos convence al probarlo, no entra en el catálogo.
Cuando alguien escribe para una boda, una tienda de plantas o un proyecto editorial, leemos con calma lo que necesita y respondemos con una estimación de plazo antes de confirmar nada. Preferimos decir que no a tiempo que aceptar algo que no podríamos cuidar.
Para quien compra
Una pieza que no se queda vieja en la pared ni en el cajón. Algo que se puede regalar sin explicar demasiado.
Para quien encarga
Una conversación clara por correo, con tiempos realistas y sin sorpresas a mitad del proyecto.
Para el taller
Trabajar a un ritmo que permita mirar lo que hacemos. Si el ritmo se rompe, la línea también.